Bien podría serlo, pero no es merchandising de Greenpeace. Aunque persigue los mismos objetivos que la organización, concienciarnos desde el primer café de día del cambio climático.
La verdad es que es una taza bastante curiosa, ya que está fabricada con una tinta sensible al calor y cuando la llenamos con líquidos calientes, el agua del mar sube cubriendo al iceberg.
Vamos, el regalo perfecto para cada uno de los integrantes del G-8, ¿no?
Vía: Digg

































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